Nohora

Un shock casi mortal me enseñó El Gozo de Existir.

150512062338_stroke_624x351_spl_nocreditMe llamo Nohora. Sufrí una hemorragia cerebral cuando tenía 37 años, el 21 de octubre de 2012. Justo antes del ictus estaba pasando por una época muy estresante en mi trabajo debido al acoso laboral. El mobbing deterioró mi salud y fue lo que detonó una bomba de tiempo: tenía una malformación arteriovenosa congénita en la zona occipital del hemisferio izquierdo y no lo sabía.

A parte de mi predisposición genética, no tenía ningún factor de riesgo: tensión alta, colesterol, diabetes. No fumaba, no bebía. Hacía ejercicio, cuidaba mi alimentación. Tenía una familia feliz y amigos sinceros.

comida_6464_641xEl día del ictus, estaba comiendo en un restaurante con unas amigas y comencé a sentir náuseas. Al ir al servicio, sentí como si me estuvieran clavando cuchillos en la cabeza. El dolor era intenso, asfixiante y cegador. Logré salir del baño y llegar a la mesa, con la cara descompuesta. Perdí el conocimiento enseguida. A los cinco minutos ya había llegado una ambulancia y me llevaron al Hospital 12 de Octubre. Me hicieron un TAC y me operaron de inmediato. Perdía mucha sangre a gran velocidad.

Los médicos no esperaban que sobreviviera, y lo hice. Estuve en coma tres días. Después de 10 días en la UCI, me pasaron a la habitación. No me podía mover. La luz y el sonido empeoraban el tremendo dolor que sentía. Tenía vértigo y no podía hacer nada sin ayuda. También me fallaba la memoria a corto plazo y cada vez que abría los ojos le preguntaba a mi marido: ¿en dónde estoy? ¿qué ha pasado?

cerebro400El día que por fin recuperé la memoria y me di cuenta de que había estado a punto de morir, lloré de alegría y de gratitud. Recordé que tenía dos hijos preciosos de 7 y 3 años y quise salir de allí para darles lo mejor de mí.

Soy muy afortunada porque no sólo sobreviví contra todo pronóstico. Además, me recuperé muy rápido. Al salir del hospital, más de un especialista que me vio me dijo: estás fenomenal, lo tuyo es un milagro.

Mi marido, mi hermana, mi madre y mi tía fueron los apoyos básicos durante los primeros meses. Aunque preguntamos en el hospital, no recibimos ninguna información sobre la rehabilitación ni las asociaciones. Me tocó buscarme la vida tan pronto llegué a casa y todos los especialistas que me vieron eran privados. Estuve dos meses en rehabilitación porque, además de la pérdida de fuerza, tenía entumecidas todas las articulaciones del lado derecho del cuerpo.

imagenes_captura_d212586a-295x300Ahora me siento feliz porque puedo caminar. Agradezco poder leer, escribir y pintar a pesar de mi hemianopsia. Los acufenos y los mareos son molestos, pero me han enseñado a meditar y a relajarme. Si mi cuerpo me pide silencio y quietud, le hago caso. Tengo un 34% de discapacidad debido a mis secuelas.

El ictus me cambió la vida. Me ayudó a valorarla más, a atreverme más, a amar mejor, a quitarme mis propias creencias limitantes. No puedo ejercer el trabajo que tenía antes, ni cargos de dirección que impliquen grandes niveles de estrés. Ni falta que me hace.

Ahora me dedico a escribir y a pintar. Dos actividades que adoro. Escribí un libro titulado El Gozo de Existir en donde doy mi testimonio de esta experiencia y de lo que he aprendido de ella. Es mi granito de arena para colaborar con la concienciación de esta enfermedad.

También abrí un blog para seguir compartiendo experiencias, ilustraciones, microcuentos y reflexiones de bienestar y empoderamiento. Por supuesto hay artículos de divulgación y testimonios inspiradores sobre el ictus.

Además, me gustaría participar en talleres para cuidadores o para personas que hayan sufrido un ictus.

También quiero agradecer la gran labor del sector sanitario en España. Desde la eficiencia de las ambulancias y los médicos de urgencias, a la maestría de mi cirujano y la dedicación de las enfermeras. Así como a los voluntarios de todas las edades que se pasean por los hospitales con revistas y sonrisas para acompañar y dar apoyo.

Sufrir un ictus es traumático y doloroso para todos. Unos casos son más difíciles que otros. Sin embargo, es posible ver las dificultades como oportunidades de aprendizaje y crecimiento. No podemos cambiar lo que pasó pero sí la forma como lo vivimos y lo recordamos.

Gracias,

N.M. Parga

nmparga.com