Javier

Hola, me llamo Javier, tengo 55 años y en Septiembre de 2010 sufrí un ictus. Estaba sentado en la cama para ponerme el pijama y noté cómo toda mi parte derecha perdía fuerza y me caía hacia atrás. Pude levantarme usando mi brazo izquierdo y, en un primer momento, no le di ninguna importancia porque fue algo pasajero. De todas formas, se lo comenté a mi mujer e inmediatamente llamó al 112 y rápidamente me trasladó al hospital, donde, en la sala de cuidados medios tuve otros dos ictus.

Desde entonces también se me han detectado numerosos microictus. Los cirujanos vasculares detectaron dos estenosis en las arterias carotideas internas, que son las que llevan la sangre al cerebro. En la derecha del 50% y en la izquierda de alrededor del 70%. Así, mientras la derecha podría mantenerse con medicación y dieta, la de la izquierda no había otra solución que operar. Me dijeron que la operación duraría unas 4 horas, pero por algunas complicaciones, al final fueron 6.

 ¿Cómo era su vida antes del ICTUS? Antes del ictus mi vida era lo que solemos llamar normal: era gerente de un Colegio y por tanto con mucho estrés, comía de todo menos pescado, sobre todo cerdo y ternera, fumaba al menos 2 paquetes de cigarrillos al día. Lo que no hacía era beber alcohol, ya que soy epiléptico desde pequeño aunque no me lo diagnosticaron hasta los 26 años. Tampoco hacía nada de deporte, ni siquiera andar; iba en el coche a todos los sitios. Nunca me preocupó nada del cerebro; estaba más preocupado por los pulmones, el corazón y la epilepsia. Pero me hacía una revisión anual y no tenía problemas. Solamente a finales de 2009 tuve una Fibrilación Auricular, pero los cardiólogos, después de los correspondientes estudios, me dijeron que no tenía importancia y que ni siquiera necesitaba una nueva cita.

 ¿Cómo ha cambiado su vida ahora? Después de la operación (Octubre de 2010) me recuperé perfectamente, aunque la estenosis que me quedó en la carótida derecha fue del 50%. Los vasculares, cardiólogos y neurólogos, además de recetarme un montón de medicinas (15 al día) me recomendaron que hiciera una dieta y que anduviera mucho. Y eso hice. Había días que recorría 10 ó 12 km y me sentía mejor que nunca, a pesar de haber dejado mi carne (sólo podía comer pavo y pollo) y comer ensalada tres veces al día.

Así, al cabo de unos meses (creo recordar que Febrero de 2011) le pedí el Alta al médico porque ya me apetecía trabajar. Me dio el Alta, pero advirtiéndome de que no empezara a tope, sino poco a poco. De todas formas, esto no fue posible y, a raíz de una fuerte discusión en el mes de Julio, me sentí mal y tuve que ir inmediatamente el médico. Me detectó una tensión muy alta, me medicó convenientemente y me mandó a casa advirtiéndome de que ya no volvería a darme al Alta ni bajo mi responsabilidad. Estuve de baja y pasé por el Inspector Médico 2 veces. Después de esto, me dieron de oficio la Incapacidad Total Absoluta, así como una minusvalía del 60%, que se convirtió en el 68% después de pasar por el Juzgado.

A partir de aquí empieza a cambiar mi vida. Entré en una depresión profunda de forma que no quería  hacer nada. No podía andar más que unos pasos apoyándome en mi mujer, aunque cada día íbamos un poco más lejos, pero nunca más de unos 500 metros. A todo esto, mi mujer no dejaba de buscar algún sitio donde yo pudiera hacer rehabilitación de algún tipo, pues esto era totalmente desconocido para nosotros.

Empecé a ir a una Psicóloga aunque con muy pocas esperanzas porque nunca me gustaron los Psicólogos. Sin embargo, esta chica me “pilló el punto” y me está ayudando mucho a conocerme por dentro, algo que nunca había hecho.

Mi mujer no paraba de buscar algún sitio hasta que la neuróloga que me atendió en el hospital nos recomendó una clínica para que una Neuropsicóloga (palabra que oía por primera vez pero que ya mee resulta superconocida) me hiciera una Evaluación para ver la diferencia entre mis estados antes y después de ictus. Algo que hizo entregándonos el correspondiente informe.

Yo seguía deprimido, tenía problemas con mi parte derecha la hora de andar y, además empezaron a salirme unas heridas en las manos y los pies que, a veces, no me dejaban andar o hacer nada con las manos. Tenía cambios repentinos de humor, sobre todo con uno de mis hijos, aunque también con mi mujer y el otro de mis hijos que vivía en casa.

Afortunadamente, mi mujer encontró al fin una Asociación donde podían hacerme toda la rehabilitación que necesitaba: Neuropsicología, Fisioterapia y Terapia Ocupacional. El ambiente hizo que mi depresión mejorara, sobre todo porque ya tenía profesionales que se encargaran de mí.

Desgraciadamente, cuando pasaron un par de meses, ocurrieron cambios en la Asociación a la pertenecía que no me gustaron nada, y tuvimos que cambiar de centro, los terapeutas que me atendían no podían hacerlo por razones diversas y me derivaron a los actuales con los que estoy progresando mucho, física y psicológicamente.

El ambiente de este nuevo centro es muy diferente al anterior. Aunque mucho más pequeño, o quizá por ello, todos nos conocemos y se nota que a todos los terapeutas les gusta lo que hacen. Las bromas se producen a menudo, siempre que el trabajo de cada uno no implique una especial concentración.

Todo esto está haciendo que mejore rápidamente. Hoy (30/10/2014), por ejemplo, he sido capaz de correr, algo que no hacía desde que tenía 20 ó 22 años. En cuanto a la Psicoterapia, también noto mejoría en ese aspecto, a la hora de razonar o mantener una conversación normal. Aún siguen olvidándoseme algunas palabras,  pero parece que lo vamos a solucionar.

Mi vida ha cambiado radicalmente, ya que de trabajar mañana y tarde, sin compartir casi nada de tiempo con mi familia, he pasado a tener una vida más tranquila, dominada, eso sí, por los horarios de las rehabilitaciones. Pero tengo tiempo para estar con mi familia, salir con los amigos, leer, utilizar el ordenador, salir solo todos los días a dar un paseo, cada vez más largo. Aunque no he recuperado aún la  fuerza que tenía en la pierna derecha.

 ¿Podría sacar algún aspecto positivo de haber tenido un ICTUS? El otro día me dijeron algo que puede resumir el aspecto positivo: Javier estás mil veces mejor como estás ahora que como estarías trabajando. Otro de los aspectos positivos del ictus ha sido que desde el momento que me dio sólo he encontrado buena gente. Vivía en un ambiente enrarecido, con envidias, traiciones… sin embargo, desde los que acudieron del 112, los médicos, las enfermeras, los terapeutas… todos han sido personas que me ha tratado muy profesionalmente, incluso con cariño. He descubierto que en el mundo hay gente mala, pero mucha más gente buena.

 ¿Cómo se siente una persona tras padecer un ICTUS? Al principio lo niega y se encierra en sí mismo. Creo que depende de la intensidad. Afortunadamente lo mío no ha sido muy grave, pero sí he visto personas que, después de pasar lo más grave y mucha rehabilitación, se les ve contentos al hablar con ellos. Recuerdo con cariño a un señor que no podía hablar pero era la alegría del centro. También a un chico que tuvo un accidente con la moto y siempre está sonriendo, en su silla de ruedas, sin poder hablar, aunque si le hablas sonríe o se pone serio, dependiendo de lo que le digas.

 ¿Cómo afronta una persona una vida que quizás no esté adaptada para él/ella? En general, creo que después de pasar la primera parte depresiva y darse cuenta de que su vida ha cambiado, son capaces de mirar hacia adelante y no desanimarse con el progreso de su recuperación. Procurará con todos sus medios y los de los que lo rodean adaptarse a su nueva vida.

 ¿Qué apoyos recibió tras el ICTUS? Al principio, excepto las pruebas médicas, el diagnóstico y la operación, no tuve apoyo ninguno, a parte de la medicación y del régimen alimenticio. Fue mi mujer, como he dicho, la que tuvo que buscar y encontrar, al fin, una Asociación privada para mi tratamiento.

¿Qué apoyos institucionales recibió tras el ICTUS? Pruebas médicas, diagnóstico y operación de la carótida interna izquierda. Nada más.

¿Recibe o recibió algún tratamiento de cualquier disciplina: Logopedia, Fisioterapia, Terapia Ocupacional, Neuropsicología, Psicología Clínica, Psiquiatría, otros? Fisioterapia, Terapia Ocupacional, Neuropsicología, Psicología Clínica y Psiquiatría.

 Después de haber padecido un ICTUS… ¿Qué le diría a alguien que lo acaba de padecer y se encuentra en el mismo estado que usted hace meses y/o años? Que no se desanime. Que piense que ha empezado una nueva vida para él que seguro que será mejor siguiendo las indicaciones de los terapeutas.

¿Considera que hay algún campo socialmente que está incompleto para los pacientes de ICTUS? ¿Qué cambiaría socialmente? Creo que la Administración debería ayudar a los enfermos tarden lo que tarden en mejorar. Esta ayuda debería encauzarse a través de las Asociaciones o los terapeutas profesionales. También podría hacerse a través de los enfermos, lo que les permitiría elegir terapeutas.

¿Quiere añadir alguna cosa más? Sólo dar las gracias a todas las personas que me han cuidado, empezando por mi familia, y a la profesionalidad y cariño con el que me han tratado los terapeutas.

Javier.

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