¿Por qué mi hijo aún no lee?

Son muchas las madres y  padres que se hacen esta pregunta a lo largo de los primeros años de vida de su hijo/a, llevados por la marea y la dura competición del mundo escolar. “Mi hijo no lee aún”. Esta incertidumbre creada entre los propios grupos de WhatsApp, creada por el.. ”mi hijo es el mejor”,  por la competitividad que nos depara el mundo que nos rodea o incluso por los propios maestros/as del niño/a, conllevan a las inseguridades,  agobios y exigencias a nuestros pequeños, los cuales más que preocupados por su futuro,  viven ajenos a todas esas inquietudes de los mayores.

1Empezamos el ciclo de primaria y con ello nuevos retos. Ya no sirve juntar la “m” con la “a” para decir “MA”,ya entramos en un vertiginoso mundo donde las clases de 45 minutos parecen que se convierten en 10, donde la lectura coge de la mano a la comprensión, donde los objetivos pasan por encima del aprendizaje, donde los rincones de juego desaparecen cambiándose por un no te muevas, donde ya no se evalúan ámbitos con un apto o no apto, ya se ponen grandes calificaciones numéricas que lejos de mostrarnos el aprendizaje, etiquetan al pequeño. Entramos en un mundo de experiencias en el que se necesita una adaptación, una adaptación tanto para los niños/as como para los papás y mamás.

Es en este momento, en ese cambio de ciclo donde progresivamente la lectura y escritura adquieren mayor importancia en el aprendizaje, pero… ¿estamos preparados neurológicamente para este cambio? ¿Es verdad que el cerebro humano no estaba diseñado para leer?

Si echamos la vista atrás,  la lectura apareció hace aproximadamente unos 6.000 millones de años. Esto quiere decir que no hay un área, una parte específica en nuestro cerebro que se encargue solo de la lectura, sino que es todo un proceso, en el que intervienen distintas partes del mismo.

2Al detenernos  en este  proceso complejo, no podemos dejar atrás el concepto de neuroplasticidad. La plasticidad nos ofrece tres principios muy importantes a tener en cuenta en el proceso lector:

  • El primer principio tiene que ver con la capacidad plástica para el reordenamiento del cerebro, ya que esta nos permite hacer nuevas conexiones entre la percepción y el lenguaje.
  • El segundo principio es el reciclaje: las neuronas que en un primer momento se encarga de la percepción de las caras o de los objetos se reciclan para identificar también los patrones de las letras e incluso los morfemas.
  • El último principio es la automaticidad: hay grupos de neuronas que aprenden a trabajar juntas y se vuelve automáticas.  Gracias a ellas nuestros antepasados podían reconocer el rastro de un animal de manera muy rápida y mejorar su supervivencia. Hoy en día utilizamos esa misma capacidad para decodificar las palabras y hacer una conexión entre la misma y el significado de manera automática.

Estos tres principios son los que nos permiten realizar  todo el circuito de lectura cerebral.

A veces se nos olvida que  pasaron casi 2.000 años entre los primeros patrones de lectura y escritura y las primeras pistas cognitivas, y los adultos pretendemos que un niño/a aprenda a leer en tan solo…

!!! 2.000 días!!!

Por lo tanto… ¡No lo olvidemos! La lectura es un proceso cerebral y no es algo genético aprendido de manera innata, todo lleva su tiempo.                                                                           3

La edad a leer en casi todo el mundo es a los 5 y 7 años, aunque puede depender de la cantidad de idiomas que aprenden simultáneamente.

 

 

¿Pero…,qué procesos neurocognitivos intervienen en la lectura?

Durante toda la entrada hemos venido hablando sobre el proceso lector, pero ahora cabe preguntarnos, ¿qué sucede en nuestro cerebro mientras leemos?

Cuando leemos las palabras son descompuestas en fonemas (unidades más pequeñas que la palabra) y luego la convertimos en códigos fonológicos.

Debemos recordar  que la lectura está muy relacionada con el lenguaje,  con la única diferencia que al mecanismo del habla  hay que añadirle la intervención de dos áreas más: la corteza visual y el angular gyrus.

Esquema de las áreas activadas en el proceso lector

El área de la corteza visual  junto con el Tálamo recoge todos los estímulos y señales procedentes del exterior, estos pasan a la corteza auditiva primaria, que  a su vez está relacionada con el procesamiento fonológico, ya que toda la información que se recoge leyendo se trasforma en forma de sonido.

Mientras,  toda la semántica y la comprensión de aquello que estamos leyendo están asociadas al área de Wernicke; el discurso al área de broca y la conversión de letras o palabras a sonido, en la región del angular de gyrus. Por ello a mayor habilidad lectora, mayor actividad en las zonas de Gyrus y Wernicke. Por último, Una vez que hemos pasado por los diferentes campos, la corteza motora nos permitirá reproducir los sonidos para comunicarnos.

Como se puede comprobar, el proceso de adquisición de la lectura es todo un trascurso complejo que el niño/a va adquiriendo a lo largo de sus primeros años.

Bibliografía consultada:

 

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